Nietzsche: Vitalismo, Crítica a la Moral y La Gaya Ciencia
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Friedrich Nietzsche: Vida, Obra y Periodos Filosóficos
Friedrich Nietzsche nació en Röcken (Sajonia) en 1844, hijo de un pastor protestante. Estudió filología en la Universidad de Bonn y en Leipzig, pero su interés por la filosofía surgió a raíz de la lectura de Schopenhauer. Fue profesor de filología clásica en la Universidad de Basilea y conoció a Wagner, con quien posteriormente cortó relaciones. En 1889 sufrió un ataque de esquizofrenia del que no se recuperó, llevando una vida marcada por fuertes dolores, y murió en 1900 a causa de una parálisis progresiva.
Los Cuatro Periodos de la Obra de Nietzsche
En su obra se destacan cuatro periodos principales:
- El periodo romántico: Cuando escribe la obra que comentamos.
- El periodo positivista: Donde escribe Aurora o La gaya ciencia.
- La filosofía de Zaratustra: Donde destaca Así habló Zaratustra.
- El periodo crítico (o filosofía del martillo): Donde destaca Más allá del bien y del mal.
Análisis de "La Gaya Ciencia"
La obra de Nietzsche, La gaya ciencia, corresponde al periodo positivista y en ella desarrolla una crítica fundamental a la metafísica, la moral y la religión. La gaya ciencia es la sabiduría de los espíritus libres, que Nietzsche opone al científico racionalista. En este texto se afirma la muerte de Dios, se critica la fe en la ciencia y su concepción de la verdad, se somete la moral al método genealógico, criticando el deber moral de Kant y su imperativo categórico, y proclamando una nueva actitud del hombre ateo frente al mundo, capaz de superar el nihilismo.
Vitalismo Antropológico-Axiológico
Podemos caracterizar la filosofía de Nietzsche como un vitalismo antropológico-axiológico, que se desarrolla en dos vertientes:
- Negativa: Crítica a la cultura occidental por ser decadente y dogmática, incluyendo su filosofía, religión y moral.
- Positiva: Aportación de sus conceptos fundamentales como el superhombre, la voluntad de poder o el eterno retorno.
Nietzsche escribe en forma de aforismos y símbolos que requieren una hermenéutica o interpretación.
El Conocimiento como Recurso de Supervivencia
Hay que destacar su visión del conocimiento, desarrollada como crítica a la filosofía. Nietzsche afirma que el conocimiento es un recurso del ser humano para asegurar su existencia y es utilizado por los individuos para fingir, ya que al vivir en sociedad necesitamos inventarnos una serie de convenciones sobre la realidad y una designación sobre las cosas, surgiendo así la oposición entre verdad y mentira.
La verdad depende del uso de las convenciones del lenguaje (Busca relaciones con el texto), pero el lenguaje no nos lleva a la verdad. Las verdades solo son metáforas creadas por la cultura, que inventa sus conceptos universales prescindiendo de las diferencias individuales y, por tanto, de la auténtica realidad. Sin embargo, se produce un olvido que nos hace ver esa verdad como objetiva y absoluta, impidiendo reconocernos como sujetos creadores de nuevas ideas y valores. Frente al científico, que se apoya en convicciones y parte de una ficción normativa (Busca relaciones con el texto), Nietzsche propone al hombre intuitivo, que comprende la vida a través del arte.
Crítica a la Metafísica y el Devenir
Además, la metafísica es una ficción (la fe metafísica y cristiana sostiene la fe en la ciencia) (Busca relaciones con el texto) y la filosofía tradicional es dogmática, pues se basa en el Ser de Parménides, que no existe, ya que solo existe el devenir, el mundo experimentable de los sentidos y su motor, la voluntad de poder. De esta manera, solo hay apariencias o fenómenos. Nietzsche recoge aquí la filosofía de Heráclito y critica a Kant por su distinción entre fenómeno y noúmeno.
Crítica a la Moral y el Método Genealógico
En la crítica a la moral, Nietzsche expone su ética y también denuncia a la moral tradicional por ir contra la vida y los instintos y ser antinatural. Mediante el Método Genealógico (Busca relaciones con el texto), analiza el origen de la virtud en Grecia, entendida como excelencia o areté, y el giro tomado con el cristianismo, que la convierte en una renuncia a los placeres y las pasiones.