Análisis Literario y Estilístico de los Pecados

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Análisis de la Primera Estrofa

La primera estrofa comienza con una enumeración de pecados. Las enumeraciones tienen sentido acumulativo y, la mayoría de las veces, son abiertas. Hace referencia a que si te equivocas, significa que sos pecador. Esta lista es demasiado exigente, ya que el error es algo cotidiano, permanente e intencional. Cuando habla de angurria, habla de un sentido metafórico de querer más todo el tiempo. El término estupidez es una enfermedad; tener una enfermedad es un pecado. A lo que quiere llegar es a que todo lo que haces es un pecado y todos somos pecadores.

“Ocupan nuestras almas, trabajan nuestros cuerpos”

Los pecados son una cosa viva, tienen vida, ocupan, son visibles. Acá hay un recurso de personificación, ya que le estamos dando vida a los pecados. Trabajan la totalidad de nuestro ser; el pecado te domina, no podés ser otra cosa más que pecador. Alimentamos nuestros remordimientos, nos sentimos culpables de algo que hicimos, tenemos conciencia del bien y del mal, conocemos la diferencia, pero siempre elegimos el mal. Esos remordimientos son blandos, no son sinceros. Hay una metáfora con los pordioseros.

Análisis de la Segunda Estrofa

El comienzo es una repetición, reafirmación de la primera estrofa porque es importante; te tiene que quedar que los pecados son más fuertes que tu voluntad de arrepentimiento, de resistencia, y el pecado tiene vida propia: “pecados tercos”, “arrepentir débil”. Cuando confieso que la culpa es mía, hacemos pagar con creces; querés que alguien te pague porque querés que alguien te perdone y volver a hacer lo mismo. Le das poder al otro cuando asumís tus errores. Somos hipócritas, lo que nos interesa es volver al camino fangoso. Hay una metáfora.

Análisis de la Tercera Estrofa

Satán es maldad pura: te hace sentir cómodo, te duerme, hace contigo lo que quiere; estás sometido, estás en sus manos. Depositas una confianza que te da fuerza.

“Es precioso, mera de tu voluntad íntegro lo evapora este sabio alquimista”

Hay un hipérbaton; en alquimista hay una metáfora. El alquimista es Satanás; la voluntad es el freno que hay que ponerle al pecado, pero él te evapora previamente, te durmió. El metal al que se refiere es nuestra voluntad; la metáfora es impura.

Análisis de la Cuarta Estrofa

Dice que es el diablo el que te maneja, por eso te gusta lo repugnante. En el camino de la vida vamos hacia el infierno, a la casa del padre; vas descendiendo “sin horror a través de tinieblas que apestan”, tranquilo a través de por dónde vas, no tenés miedo.

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