Por qué desapareció la política económica contra el desempleo

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¿Por qué ha desaparecido de la caja de herramientas aquella que servía para combatir el desempleo recurriendo a la política económica?

Quizá porque en la denominada época keynesiana se necesitaba asegurar el pleno empleo y a partir de los ochenta no.

Quizá la creación tras el final de la Segunda Guerra Mundial de un Estado de Bienestar cuyo núcleo era precisamente el pleno empleo explica la aplicación de políticas dirigidas a la consecución de éste, y quizá su puesta en cuestión en los ochenta también explicaría la ausencia de esas tales políticas. Es la aceptación o no del Estado de Bienestar quien condiciona las políticas económicas y el contenido, en definitiva, de la caja de herramientas.

El Estado de Bienestar exige pleno empleo, y las herramientas que existen se usaron para conseguirlo. Para desmontar el Estado de Bienestar basta con atacar a su núcleo, y a partir de los 80 se abandona como objetivo político el pleno empleo y se pasa a la lucha contra la inflación. La ideología cambia, y cambia consecuentemente la primacía académica de las escuelas económicas.

Nos queda intentar un último paso: ¿Por qué la aceptación del Estado de Bienestar y su posterior cuestionamiento? ¿Por qué la aceptación del keynesianismo y su posterior rechazo? ¿Por qué la aceptación de las políticas económicas dirigidas a la consecución del pleno empleo y su posterior olvido?

No puedo dar una contestación rotunda, pero sí aventurar una hipótesis explicativa. Creo que no se pueden explicar las construcciones teóricas de la macroeconomía del siglo pasado sin hablar del nacimiento y desaparición de la URSS.

La tasa de crecimiento del PIB de la URSS supera a los de Europa y EE.UU. en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial14. Tras ésta, en la que se evidencia además la posesión por parte de la Unión Soviética de un poder militar que acaba con el III Reich, se apresura a construirse en Europa un Estado de Bienestar que asegure el pleno empleo y demuestre que la alternativa al comunismo existe, y que se puede alcanzar cotas de bienestar y seguridad, e insisto, pleno empleo, sin renunciar a la democracia. De aquí, quizá, las políticas económicas dirigidas a erradicar el desempleo.

En el periodo de la guerra fría los dos sistemas parecen avanzar hasta que cada uno de ellos tiene su crisis profunda en la década de los setenta. A partir de ese momento la URSS comienza a dejar de ser competitiva en cuanto, al menos, al crecimiento del PIB per cápita, y Occidente, y particularmente Europa, se enfrenta con una progresiva disminución del peso de los beneficios respecto al de los salarios15.

Con la URSS debilitada, Europa se dispone a combatir esa caída del volumen relativo de los beneficios. Para ello hay que reducir las pretensiones salariales que se convierten en inflación. Pero los salarios se contienen mejor cuando hay un cierto volumen de desempleo y así se provoca, o tolera, una crisis que si bien lleva al aumento del desempleo, también logra una menor inflación y la recuperación de los beneficios16.

Teoría, historia, estadística

Hemos usado, hasta este momento, tres perspectivas económicas para analizar los fenómenos de inflación y desempleo durante el siglo XX en Europa.

La primera, aséptica, es la de la caja de herramientas según la cual cuando se quiere acabar con el desempleo se consigue y cuando se desea terminar con la inflación también se logra.

En la segunda perspectiva hemos visto cómo una determinada concepción política fue la que llevó a colocar al pleno empleo como objetivo de los cincuenta y al control de la inflación en los ochenta.

Y en la tercera perspectiva, visualizando la economía como un retículo de relaciones de poder, se ha dado una explicación sobre el cambio experimentado en las políticas.

La conclusión es que el keynesianismo se rechaza no por su incorrección teórica o empírica, sino por su inconveniencia ideológica.

Todo lo narrado es simplemente una ejemplificación de lo que considero el gran problema que impide el acercamiento de la Economía a las pautas de comportamiento científico generalmente aceptadas. Y ese problema es el gran peso que la ideología tiene en nuestro conjunto de conocimientos.

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