Ortega y Gasset: Raciovitalismo y Filosofía de la Vida

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a la razón vital”, como afirma en “El tema de nuestro tiempo” (B). En su Raciovitalismo, desarrollado en la última etapa de su filosofía, se pregunta: ¿Qué es la vida? Afirmando que la vida es la realidad radical, lo que se convierte en su tesis básica. Esta vida no es la de la especie, sino la vida de cada cual, y es radical porque es la raíz sobre la que se asientan todas las demás realidades. La vida humana no es fija ni invariable, ya que “el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”. Por ello, la vida humana no es un factum (un hecho), sino un faciendum (un hacerse) (buscar citas en el texto), de manera que la vida humana es quehacer: se realiza a través de un proyecto, entre la fatalidad y la libertad. Cuando el ser humano asume su propio destino, entonces la vida es auténtica.

Según Ferrater Mora, el pensamiento de Ortega puede dividirse en tres etapas:

  • Objetivismo: influido por el neokantismo, define una cultura basada en la ciencia.
  • Perspectivismo: recoge la influencia del vitalismo de Nietzsche, el historicismo de Dilthey y la fenomenología de Husserl, para construir el circunstancialismo.
  • Raciovitalismo: influido por el existencialismo de Heidegger, define la vida como la realidad radical dirigida por la razón.

La etapa objetivista

Respecto al resto de su sistema filosófico, hay que decir que en su primera etapa objetivista, de regreso de Alemania, diagnostica la situación de España como un atraso endémico, ante lo cual hay que modernizar el país, es decir, hay que europeizarlo, porque para Ortega Europa significa ciencia, ya que en todo lo demás es común a las otras culturas. La ciencia es fuente de progreso porque es un conocimiento objetivo, y “lo objetivo es lo verdadero”. Ortega apuesta por una cultura rigurosa basada en la ciencia, en ideas forjadas por la razón y no en ideales.

La crisis europea y el perspectivismo

Posteriormente se dan dos crisis en Europa: en primer lugar, la crisis epistemológica o crisis de las ciencias, y la crisis moral surgida tras la Primera Guerra Mundial, que parece llevarnos a la destrucción, más que al progreso que la Ilustración prometía. En esta situación toman fuerza las corrientes vitalistas. Ortega recoge también estas ideas en su segunda etapa, con la Teoría de la Circunstancia y el perspectivismo, cuya idea fundamental es que la razón pura debe dar paso a la razón vital.

El raciovitalismo

Por último, en su tercera etapa, el raciovitalismo no es definido como un vitalismo que rechace la razón, ya que la razón tiene una función importante en la vida humana; pero tampoco es un racionalismo estricto, puesto que la razón es limitada como instrumento de la vida; ni un historicismo que siga leyes necesarias.

Ética, sociedad y ser humano

En otros aspectos de su filosofía, destaca su concepción de la ética desde una teoría objetivista de los valores morales, que son universales, pero se realizan desde la autonomía y la libertad de una vida auténtica. En la sociedad se encuentran las fuerzas sociables e insociables de la naturaleza humana. Ortega estudia la historia a través del método de las generaciones, ya que cada generación se enfrenta a los problemas de su tiempo. El ser humano es un ser concreto que se inserta en su circunstancia vital y social; no es el sujeto abstracto y solo racional de Descartes o Kant. Su única naturaleza es su mutabilidad, su continuo devenir, porque el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia.

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